Revolución dos mil diez
Se haría sin armas y sin fuego, como el último movimiento del Quinto Sol que después de su toda explosión de Supernova dejaría un agujero negro de silencio.
Se detendría el movimiento, no mas Ollin. Los poderes heredados por largas líneas de sangre y dinero, que mejor dicho serían de dinero con sangre, huirían al Sur.
Quinientos años hacían de una pelea hecha por varios pueblos contra los mexicas que quisieron dejar de pagar tributo. Doscientos años había de una Independencia hecha por criollos que quisieron dejar de pagar impuestos a Europa. Cien años atrás una revolución de campesinos por una reforma agraria y justicia social que terminó con los mismos indios aguerridos muertos y con un partido político corrupto gobernando toda una nación por mas de setenta años y diez años de derecha en el poder. Eso es lo que celebrarían el 2010.
Nunca se había visto que todo ciudadano en edad de votar lo hiciera y menos se habían contado tales resultados, el noventa por ciento de la población había acudido a votar para anular su boleta. El Tribunal Electoral repetiría las elecciones dos veces más pero los resultados fueron los mismos. Diputados, Senadores y otros funcionarios públicos jamás se habían sentido tan solos, era como si fueran desconocidos para toda la población, nadie los voltearía a ver cuando salieran a la calle rodeados de ex militares trajeados conduciendo autos enormes de vidrios polarizados, se les reconocería por el corte de cabello y por la piel curtida por las horas bajo el sol.
Las dos grandes televisoras invitarían al público a votar, pondrían a sus artistas exclusivos en pantalla con cara de cachorritos en un fondo blanco diciendo que nuestro voto serviría para mantener hospitales para niños discapacitados, o para detener narcotraficantes, o para plantar árboles, que si no votábamos esto no se lograría. Esto de poco serviría por que la gente casi no prendería la televisión. La gente se comunicaría por medio de mensajes SMS de celulares y por Internet, ya no habría intermediarios para obtener información.
La clase política desaparecería en fade out como una canción progresiva de los setentas, emigrarían a Argentina, Suecia, España y Estados Unidos para dar clases y seminarios.
Sería impresionante ver como en menos de dos años la educación, la cultura, el sistema de salud y hasta el deporte nacionales subirían su calidad y su presencia.
-¿Bueno? … si ya les envié…, ya les envié los soldados, ajá diez a uno. ¿Me hiciste el depósito? Muy bien salúdame a los niños.
Se sirvió
otro trago
un sabor tan pesado
tan metal
su sonrisa chorrea de roja
líneas directas
y apretones de mano
rompieron una ventana
abrieron la puerta por dentro
le rompieron el cráneo a una anciana y
empujaron a un niño contra una bala
(mientras corría
mientras, el niño moría)
los pusieron unos encima de otros
en una única calle
demasiadas orejas
y dientes
y sangre
y cabellos
en una única calle.
La paz está restablecida
dijeron.
domingo, 6 de junio de 2010
Túnel
Compartamos el tren de vuelta a casa
sumergidos en la plática corta,
evitando palabra por palabra
lo heridos que nos vemos,
creo que ya estamos
disfrutando nuestra agonía.
(reímos)
no pasa nada
Con esta luz de las tres de la tarde,
capaz de exudarnos al menor roce
podríamos doblarnos los huesos
contra mi casa,
contra la tuya.
((Desde un lugar alto y con buena vista))
uso como adjetivo el dedo
y excomulgo el lugar según el día y la hora
donde tu voz cambia de nombre.
Pero estás trabajando
o algo peor.
Acinturados, tras tu nuca
se me ahogan los dedos
te beso
(despedida de amigos
por falta de vocabulario)
Los años que reducidos a meses
mueren y se repiten
diario en tus estíos y mis inviernos
por un desfase de las cabañuelas
sumergidos en la plática corta,
evitando palabra por palabra
lo heridos que nos vemos,
creo que ya estamos
disfrutando nuestra agonía.
(reímos)
no pasa nada
Con esta luz de las tres de la tarde,
capaz de exudarnos al menor roce
podríamos doblarnos los huesos
contra mi casa,
contra la tuya.
((Desde un lugar alto y con buena vista))
uso como adjetivo el dedo
y excomulgo el lugar según el día y la hora
donde tu voz cambia de nombre.
Pero estás trabajando
o algo peor.
Acinturados, tras tu nuca
se me ahogan los dedos
te beso
(despedida de amigos
por falta de vocabulario)
Los años que reducidos a meses
mueren y se repiten
diario en tus estíos y mis inviernos
por un desfase de las cabañuelas
Vacaciones en el pacífico Mexicano.
Coleccionando situaciones,
decidiendo imprevistos,
releyendo libros nuevos, regalados.
Te murmuro secretos
mientras disfrutas cocktails en la alberca
con un cobarde que
igual que tú
reciben el regalo del cielo y el mar
unidos
mientras fumo en la cama.
Me consumo en espiral,
me apago en el centro,
muero en mi.
Cansado de que las mujeres
no se den cuenta de que a los hombres
nos gustaría poder llorar igual.
decidiendo imprevistos,
releyendo libros nuevos, regalados.
Te murmuro secretos
mientras disfrutas cocktails en la alberca
con un cobarde que
igual que tú
reciben el regalo del cielo y el mar
unidos
mientras fumo en la cama.
Me consumo en espiral,
me apago en el centro,
muero en mi.
Cansado de que las mujeres
no se den cuenta de que a los hombres
nos gustaría poder llorar igual.
pa ra tí
no te guardes nada
no ahorres vida (gástalaúsaladaleensumadre)
déjate seducir
deja que el aire te haga un cariñito
déjame meter la mano debajo de tu falda
embriaguémonos
de todo
no ahorres vida (gástalaúsaladaleensumadre)
déjate seducir
deja que el aire te haga un cariñito
déjame meter la mano debajo de tu falda
embriaguémonos
de todo
Recuerdos Pixeleados
Recuerdos Pixeleados.
Encontré la computadora encendida y la cámara seguía conectada. Ya sólo me quedaba el recuerdo de mi amiga por las fotos que dejó, la última era de su rostro, tranquila y seria, Mona Lisa en VGA. Días después fui a su casa para preguntar si estaba bien. Como nadie respondía a la puerta, usé la llave que ella me había dado para emergencias
Antonia tomaba la última fotografía de la manifestación de maestros en el centro de Oaxaca, ésta no era de los maestros gritando con sus puños arriba o de sus pancartas exigiendo un aumento salarial sino la de un viejo descansando a la sombra de un ciprés con un sombrero blanco en las piernas y hablando por celular.
Se sentía orgullosa de ser fotoperiodista, el trabajo de sus sueños. La suerte la colocó en escuelas de renombre donde su talento fue notorio desde el principio. Incluso cuando era niña su acercamiento a la fotografía fue mas por costumbre que por gusto. Su padre tenía un estudio fotográfico a dos calles de distancia donde tomaba fotos para pasaportes, credenciales, quinceañeras y parejas recién casadas. En las tardes, después de la escuela, iba a su casa a comer y de ahí al estudio de su papá, donde lo acompañaba hasta las siete, cuando cerraban y se iban a la casa.
Sus primeras fotos fueron con la cámara para los retratos del estudio. El papá fue su primer modelo, las imágenes estaban sobreexpuestas o muy oscuras o desenfocadas, igual que su padre al que sólo veía en el trabajo, en los cumpleaños y en algunas fiestas familiares. Siempre que regresaban del estudio él se encerraba en su habitación a leer y a dibujar mientras ella salía a jugar con su hermano al patio o a tomar fotografías con las cámaras desechables que la mamá le regalaba cada que salía bien en la escuela.
Antonia trabajaba para un periódico local pero tenía cierta fama por su página web en la que no sólo subía las imágenes del periódico sino también las que capturaba con intenciones más artísticas y experimentales; ya tenía varias fotos publicadas en páginas de Internet y en publicaciones independientes de Europa Occidental y Sudamérica.
Recordaba a Fricho, el perro negro que tuvo de niña por una foto amarillenta en full shot, de frente, desde el patio de sus memorias Fricho era entonces un perro negro amarillento. Luís, su primer novio de la prepa era un close up de un ojo borroso detrás de unas gafas de pasta negra y cabellos lacios frente a la pared verde esmeralda de la escuela. La única foto que tenía de él y él único recuerdo del primer chico con el que tuvo sexo, pero en su primera vez se recordaba sobreexpuesta, vulnerable, el rostro de Luís cubierto por cabello hasta las mejillas le daba una aire oscuro.
Antonia vivía en un departamento acondicionado con todo lo necesario para su trabajo, no tenía novio, no le interesaba más que la fotografía y la fotografía ocupaba todo el día de todos sus días. Desde hacía un año había hecho la conversión de cámara réflex a digital, empezaba a editar su trabajo obteniendo resultados inesperados en la computadora. Comenzó entonces a digitalizar todo lo que veía, tenía miles de imágenes de su propia casa para no olvidar donde estaba la escalera, o el apagador del baño o el cesto donde dejaba las llaves por que si no la fotografiaba podía olvidar donde las había dejado. Llegó al punto de recordar una puesta de sol en distintas calidades, diez, ocho, cuatro punto cinco, tres punto dos, dos punto tres, uno punto seis Megapixeles y VGA.
El tamaño VGA en las fotos le intrigaba, era una definición muy baja, pero evocaba sus recuerdos. Cuando recordaba a Luís no veía las imperfecciones de su cara adolescente, no recordaba con exactitud los pelos cenizos de Fricho, ni siquiera pensaba en un gesto de la cara del papá, serio, siempre serio. El tamaño VGA y menores era justo como podían sentirse las cosas.
Ese último día Antonia empezó a ver todo en cuadros pequeños, pixeles. Cuadros mínimos de información gráfica donde los matices em piezan a perderse. El reloj de la pared estaba tan pixeleado que no se podía leer la hora en él. No pudo marcar el teléfono celular por que no entendía las teclas, miró por la ventana encontrando una sopa de cuadros. Buscó la cámara que estaba conectada todavía a la computadora y tomó una foto al suelo, en el monitor se distinguió la madera y su pié, sintió un leve cosquilleo y su pié desapareció, fotografió el otro y sintió el mismo cosquilleo, quedándose sin pies mientras los veía en el monitor.
Aquella noche de hace tres años
De inmediato reconocí
cuando tu ojos perdieron
aquel brillo de confianza
que ya se extrañaba.
Nadie te volvió a ver igual,
te diste cuenta
mientras seguías sudando
pero ya no pudiste evitarlo.
Y quizá lo volverías a hacer:
Asesinar las pocas cosas que viven dentro de ti
por otro momento de descontrol.
cuando tu ojos perdieron
aquel brillo de confianza
que ya se extrañaba.
Nadie te volvió a ver igual,
te diste cuenta
mientras seguías sudando
pero ya no pudiste evitarlo.
Y quizá lo volverías a hacer:
Asesinar las pocas cosas que viven dentro de ti
por otro momento de descontrol.
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